HISTORIAS

7 de Mayo, 2020

La bicicleta andaba por ahí, algunas calles conocidas otras no tanto, pedaleaba, peleaba con prisa, con enojo que hubieran tantos carros que aparecieran de repente y obstruyeran mi camino, ya casi llego pues sabia muy bien lo que buscaba y aunque parecía imposible llegar ahí estaba, con destellos de luz, me tocaba, me iluminaba, el corazón, la mente, me recordaba lo instantáneo que era cada momento del acontecer, mis melodías, eran mil esfuerzos que me daban esperanza, me alimentaba de saber que fui testigo de un atardecer más.

Un espectador que logró ver como el sol cumplió un día más, su misión, su misión iluminó mi día, dio calor, seco mi ropa y me animo a dar un paseo por la vida.

Mi sueño estaba ahí podía ver el sol acariciando ventanas, pieles doradas y cristales reflejados en su interior, estaba ahí lejos de casa a miles y miles de pasos.

Dios no te trajo tan lejos para dejarte justo ahora.

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