REFLEXIONES

Reflexión de la vida #198 ¡Soy libre!

Primavera de Mayo 2019.

En la latitud 40.6501007 y longitud -73.9495773, en el hemisferio norte, pensaba que sería un día soleado, por la mañana podía ver los rayos del sol asomándose a mi ventana, pero tan pronto cuando mire el pronóstico anunciaba lluvia al mediodía, probablemente está equivocado pensé y cogí mi ropa de verano y mi mochila para ir a andar por la ciudad.

Un hermoso paseo por Prospect Park, cuando menos lo esperé las gotas de lluvia empezaron a caer, yo pensaba, ¡Dios mío! ¿Por qué ahora? Estoy disfrutando de un bello paisaje y el viento despeina mi cabello por un momento fui optimista y dije serán unas pequeñas gotas cuando menos lo espere se estaba empapando mi ropa y comenzaba a sentir frio, sin más remedio empecé a buscar refugio, sin conocer completamente la ciudad era difícil encontrar un sitio seco y tranquilo, cuando a lo lejos vi una biblioteca,  tenía en mente alguna cadena de café popular donde fuera garantía encontrar  una bebida caliente, un sofá cómodo, electricidad y wifi para mi celular, pero la lluvia cada vez era más fuerte así que tan pronto como pude encadené la bicicleta a un poste cercano y corrí a buscar refugio.

Y de pronto ahí me encontrada sumergida en un silencio profundo, con miles de libros a mi alrededor, y yo solo pensaba si sería capaz de escribir uno.

Estoy segura que tienes un sueño en tu vida, y quisiera saber si cada día avanzas a él o solo te alejas.
Yo también tengo un sueño, y me di cuenta que no es el trabajo, o la familia, ni siquiera el tiempo lo que me detiene a alcanzarlo, soy yo misma, son mis propios miedos, mis inseguridades y limitaciones, aquellos demonios que conviven día a día conmigo, aquellas voces que me dicen: “No puedes” “Ya paso tu tiempo” “Ni lo intentes” “Para que quieres fracasar otra vez” y estas voces solo están asegurándose de mantenerme encerrada de no intentar, de no amar, de no conocer, no explorar y aunque respire y mi corazón bombeé sangre para todo mi cuerpo, mi alma es aquella que se queda sin vida. Y entonces ¿cómo dejo de escuchar estas voces? ¿Cómo hago para escuchar una canción más amable?

Primero renuncia a todo aquello que te ata, que te asfixia, quítale su poder, ponle nombre para que así puedas exigirle que se vayan y recobres tu libertad. La llave para abrir esas cadenas se llama ¡Cristo!

Piensa en todas aquellas cadenas por ejemplo: orgullo, flojera, tristeza, odio, rencor, desidia, falta de organización, rechazo, miedo, baja autoestima sigue pensando en aquellas limitaciones y defectos con los que te encuentras día a día.

Porque una palabra no te define, no te pongas etiquetas, no digas “yo no puedo porque soy distraído” no es que seas distraído, mejor pregúntate que pasa en tu vida que hace que no quieras prestar atención a tu presente, dime ¿con que te distraes? ¿Piensas en el pasado? No navegues en aguas que no existen o serás como  un loco que alucina agua en un desierto.

“… Les  he dicho todo esto para que puedan encontrar la paz en su unión conmigo. En el mundo encontraran dificultades y tendrán que sufrir, pero tengan ánimo, yo he vencido al mundo.”
Juan 16,33

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