HISTORIAS

Dios de promesas

Esta es un historia de fe, fidelidad y esperanza, si quieres conocer mi secreto para viajar sigue leyendo…

Hace 8 meses tenía cita para sacar mi visa, me sentía bastante incomoda con el trámite porque una parte de mi decía que sería negada.
Adicional a eso deje de diezmar por dudas que tenía al respecto en fin llego el día de la cita, esperando en la larga fila pensando en las posibles preguntas que me podría hacer el agente del consulado.

Empece a orar en silencio, le dije a Dios que sabía que no había llevado mis últimos meses de la mejor manera pero que le ofrecía un trato, volver a dar mi diezmo a cambio de la aprobación de mi visa y que me concediera viajar por el mundo. La sorpresa Dios cumplió su parte y ahora me tocaba a mi.

El primer viaje, Llego mi hermano a invitarnos a un congreso en Nueva York, yo super emocionada le dije que por supuesto -¿Cuando es? – En 15 días contesto, me quede sorprendida, ni siquiera creía que sería posible encontrar un vuelo a buen precio y aparte conseguir vacaciones en el trabajo de un día para otro.
¿Qué te puedo decir? Dios acomodó todo en mi trabajo y encontré un vuelo a precio excelente y el resto es historia.

Segundo viaje, Como habrás leído en mi primer entrada compre un vuelo para mi sueño de cruzar el charco del océano Atlántico para llegar a Europa, mas adelante te contaré mi journal por el continente europeo. De regreso a México podrás pensar que me quedaron grandes deudas en mis tarjetas de crédito  o por lo menos que estaba muy gastada y debía reducir mis gastos para recuperarme un poco. Lo cierto es que llegue con saldo a favor y ni una sola deuda, la única explicación que se me viene a la mente es “diezmo”.

Debo admitir que regresé a México con un entusiasmo increíble y también cierta nostalgia, ya que mi corazón anhelaba seguir viajando. Anhelaba viajar para pasar mi cumpleaños de manera diferente.
En resumidas cuentas lo recibo en vísperas de nochebuena a las 12:00 am cuando todos están haciendo el conteo para darse el abrazo de feliz navidad, al día siguiente todos están muy desvelados para salir a festejar y  solo quieren dormir y comer recalentado todo el día, escucho a todos decirme “Feliz navidad” en vez de ¡Feliz cumple!. Olvídate de regalo doble, solo escucho el “Esto es por navidad y cumpleaños” y mensajes de texto a mi celular de mis amigos diciendo “que la pases bien nos vemos después porque estoy con mi familia”.
No quiero sonar grinch, en realidad me encanta la época navideña, la música, los adornos, el clima… todo tiene esa magia especial y por supuesto mi sueño supremo: ver nevar, es solo que me gustaría pasarlo en un lugar especial.

Habían pasado solo 22 días desde que regresé a México cuando ya estaba buscando vuelos para NYC en época navideña, ya te imaginaras los precios altísimos, por lo que descarte el sueño de viajar a NYC en mi cumple.

La prueba, mis padres estaban por cumplir 25 años de casados sin embargo por problemas económicos no habría fiesta y mucho menos luna de miel, el sueño de mi madre era ir a Cancún, me puse de acuerdo con mi hermano y les compramos un viaje entre los 2 para que pudieran tener su luna de miel.
Para mi fue una prueba de amor y desprendimiento, debo admitir que me costo mucho trabajo de solo pensar que con ese dinero podría estar viajando a otra parte del mundo yo sola.

La recompensa, encontramos una opción increíble a Cancun para mis padres y del dinero que teníamos destinados nos sobro la mitad, con esa mitad nos alcanzo a comprar un viaje a Los Ángeles para que mi hermano pudiera pasar su cumpleaños en Disney y cumplir su sueño.
Estaba feliz por ellos, cumplirían sus anhelos aunque aun existía esa pequeña nostalgia de que yo estaría pasando un cumpleaños más comiendo recalentado.

Llego la FIL (Feria Internacional del Libro) uno de mis eventos favoritos que significa que vienen mis fechas favoritas, a punto de salir vi un stand de “Volaris” (ojala me pagaran por decir el nombre de la marca) donde tenían un letrero en grande que decía, compra tus vuelos aquí y obtén un 30%, me acerque dudosa pensando que quizá abría alguna exclusión o que no aplicaba en época navideña.
No perdía nada en cotizar al escuchar el precio promocional me brillaron los ojos, podía comprar el boleto ya que estaba dentro de mi presupuesto, hice un par de llamadas para asegurarme que tendría hospedaje en NYC, en menos de 5 minutos mi Dios había arreglado todo y cumplido mi sueño de pasar mi cumpleaños tal como lo anhelaba mi corazón.

1 comentario en “Dios de promesas”

  1. Buena historia Beth, y concuerdo mucho contigo. El tener fe puede ayudarte a que logres grandes cosas y que cumplas tus sueños. Me da muchísimo gusto que puedas cumplirlos y que todo salga perfecto.

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